La competencia
por ser líder de audiencia en los programas nocturnos
es feroz. Wyoming, Sardà, Berdún, Otero
compiten en similar franja horaria. Así que,
aunque Buenafuente dice que no le importa el share,
nos ha pedido que le hicieramos una entrevista para
darle a conocer. En ella Andreu nos confiesa que el
share no le preocupa, que no compite con Sardà
ni con nadie y que no le preocupan las críticas,
ni las buenas ni las malas. No sabemos que pensará
ahora tras más de un mes en el duro mundo de
las televisiones privadas, lo que es cierto es que como
declaración de intenciones, más o menos
inocentes, no está nada mal.
Ahora ustedes
me dirán que nunca han visto este programa. Y
eso que siempre ven los documentales de la2 pero como
este lo hacen en las autonómicas, pues no lo
tienen controlado. Venga, hombre, ya sabemos todos que
a esa hora se tragan los programas del corazón
como auténticas bestias en celo, pero al menos
gracias a nosotros se podrán hacer los interesantes
con sus amigos. Lo tienen fácil, sólo
tienen que poner al bueno de Steve Irwin luchando con
la bestia más temible que se puedan imaginar,
y seguro que aciertan con alguno de los capítulos.
Todo sistema
político necesita como pilar básico una
religión. Y nuestra sociedad contemporánea
no iba a ser una excepción. Los medios de comunicación
de masas propagan una visión del mundo de carácter
marcadamente mitológico con el fin de divulgar
los valores y mandamientos de una nueva religión
icónica, cuyo Dios verdadero es la televisión.
Este Dios catódico, como toda divinidad que se
precie de serlo, es omnisciente, universal, omnipotente,
omnipresente y eterno.